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TitleAlan Watts-La Cultura de La Contracultura
Tags Psychology & Cognitive Science Mysticism Homo Sapiens
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                            La cultura de la contracultura
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En este fascinante libro, Alan Watts examina la historia de las rebeliones de la conciencia,
centrándose particularmente en aquellas que se desarrollaron en contra de la sabiduría
convencional.

Watts busca las raíces del movimiento de la contracultura en las antiguas culturas tribales y los
pueblos chamánicos de Asia, Siberia y las Américas. En el proceso, emergen las grandes
cuestiones que cada generación se ha planteado: ¿cuál es la naturaleza de la realidad? ¿En
qué modo afecta a la realidad nuestra relación individual con la sociedad? ¿Cómo despertar a
la dimensión espiritual?

ofrece una clara visión del aspecto principal de la contracultura:
su radicación en la experiencia, y en particular, en la experiencia de lo divino. Watts analiza
asimismo el inevitable impacto que esta forma de democracia espiritual tendrá en el arte y en
la ciencia.

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tercera mano permanece abierta, con los dedos extendidos hacia delante en el gesto de concesión de los
deseos. La cuarta mano también está abierta, con los dedos mirando hacia arriba y la palma extendida en
el gesto que significa «no temáis», todo es un gran teatro. Después, todo el cosmos se destruye con el
fuego y el Señor despierta a todas las almas, les revela quién es Él y luego vive durante un de
4 320 000 años en un estado de beatitud absoluta.

Esta secuencia de las eras se repite eternamente. Son las inhalaciones y exhalaciones de Brahmá, el
Espíritu Supremo. Y estas equivalen a los años de Brahmá, que cada uno de ellos equivale a 360 .
Y estas a su vez equivalen a siglos y así sucesivamente. Pero nunca llega a aburrirse porque cada vez que
empieza un , Dios se olvida de todo lo que ha sucedido antes y queda totalmente absorto en
la representación, al igual que cuando naciste y abriste los ojos en el mundo pensaste que era la primera
vez. Todo el mundo era maravilloso y extraño. Lo veías con los ojos claros de la infancia.

Por supuesto, a medida que vas creciendo te vas acostumbrando a las cosas. Has visto el sol muchas
veces y piensas que siempre es el mismo sol. Ves los árboles hasta que al final piensas que son los
mismos viejos árboles. Empiezas a aburrirte, a venirte abajo y a desintegrarte hasta morir, porque te has
cansado de todo. Pero después de tu muerte nace otro bebé, que por supuesto eres tú, porque todo bebé se
denomina a sí mismo «yo», lo ve todo desde una perspectiva totalmente nueva y siente una emoción sin
límites. Con esta perfecta organización para que jamás exista un aburrimiento del todo intolerable va
pasando el tiempo, una y otra vez, de forma circular.

Este mito hindú es uno de los grandes mitos en el mundo sobre el tiempo. Nosotros, en nuestra era y
tiempo, hemos de considerarlo muy seriamente. Como civilización con una alta tecnología que ejerce un
tremendo poder sobre la naturaleza, hemos de considerar seriamente el tiempo. Por lo tanto, me permitiré
formular la misma pregunta que le hicieron a san Agustín: «¿qué es el tiempo?». No voy a daros su
respuesta. Sé lo que es el tiempo y cuando me lo preguntéis os lo diré. El tiempo es una medida de
energía, una medida de movimiento.

Hemos acordado internacionalmente la velocidad del reloj. De modo que quiero que penséis en los
relojes durante un momento. Nosotros, como todos sabemos, somos sus esclavos. Observaréis que
vuestro reloj tiene una esfera circular y que está calibrado. Cada minuto o segundo está señalado con una
fina línea, dibujada lo más estrecha posible, pero que resulta visible. Cuando pensamos en lo que
queremos decir con la palabra «ahora», pensamos en el instante más corto posible que está aquí y que
inmediatamente ha pasado, porque ese momento corresponde con la imagen de las delgadas calibraciones
del reloj.

A raíz de ello, somos personas que creemos que no tenemos ningún presente, porque pensamos que el
presente siempre se desvanece al instante. Este es el problema del Fausto de Goethe. Consigue su gran
momento y le dice: «¡oh, retrásate más, eres tan hermoso…!». Pero el momento nunca permanece.
Siempre se disuelve en el pasado.

Por consiguiente tenemos la sensación de que nuestras vidas se nos están escapando a cada momento.
Por eso tenemos ese sentido de urgencia: no se ha de perder el tiempo, el tiempo es oro. Debido a la
tiranía de los relojes, creemos que tenemos un pasado y que sabemos quiénes éramos —nadie te puede
decir quién es ahora, solo te puede decir quién era— también creemos que tenemos un futuro. Esa
creencia es terriblemente importante, porque tenemos la ingenua esperanza de que el futuro nos deparará
todo aquello que estamos buscando.

Si vives en un presente que es tan corto que en realidad no existe, siempre te sentirás algo frustrado.
Cuando le preguntas a una persona: «¿qué hiciste ayer?», te explicará una sucesión histórica de una

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[6] Vilano: corona de filamentos largos y finos que rodea las semillas de muchas plantas compuestas, y les
sirve para ser transportadas por el viento. (N. del E.) <<

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[7] Insecto díptero, especie de mosquito que se alimenta del jugo de las flores. (N. del E.) <<

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