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TitleHomero, Ilíada (Traducción, prólogo y notas de CRESPO GÜEMES, E. Gredos, Madrid, 1996).
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Page 1

BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 150 H O M E R O

EDITORIAL GREDOS

Page 2

Asesor para la sección griega: CARLOS GARC~A CUAL.

Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha
sido revisada por CARLOS GARC~A GUAL.

O EDITORIAL GREDOS, S. A.

Sánchez Pacheco, 8 1, Madrid, 1996.

El autor ha realizado esta traducción con una «Ayuda a la creación
literaria» del Ministerio de Cultura y en el marco del proyecto de
investigación sobre ((Hornero: crítica textual y estudios lingüisti-
c o s ~ (CICYT 81 7/84).

Depósito Legal: M. 10765- 1996.

ISBN 84-249- 1446-5.
Impreso en España. Printed in Spain.
Gráficas Cóndor, S. A,, Sánchez Pacheco, 8 1 , Madrid, 1996. - 6830.

b-

La Ilráda es el poema épico más antiguo de la literatura europea.
Fue compuesto poco antes del 700 a. C., probablemente en la costa
occidental de Anatolia o en una de las islas adyacentes, por un poeta
llamado Homero (el autor seguramente también de la Odisea), del
que ni los propios griegos de la Antigüedad conocían nada con segu-
ridad. La Ilíada es un poema qiii pertenece a una larga tradición.
Los poetas, llamados aedos, componían de manera oral, improvisa-
da y sin ayuda de la escritura. Sus poemas estaban destinados a
ser cantados con acompafiamiento de un instrumento de cuerda. Se
ignora cuándo la Ilíada, destinada también a ser difundida de mane-
ra oral quizá en las fiestas colectivas, fue puesta por escrito; pero,
en todo caso, antes del 520 a. C. existía en Atenas un texto normali-
zado, que era el usado en los certámenes consistentes en la recitación
de la epopeya. El texto que está en la base del que reproducen nues-
tros manuscritos conservados de época bizantina procede de los filó-
logos alejandrinos de época helenística, de Aristarco, en particular.
Ignoramos con precisión el texto sobre el que el alejandrino Aristar-
co en la primera mitad del siglo ri a. C. realizó su edicibn, aunque
debió de conceder una especial importancia a algún ejemplar ático.

La Ilíada está compuesta en ima forma lingüística del griego an-
tiguo que nunca existió en la rí:alidad. Aparecen indisolublemente
mezcladas formas muy arcaicas y otras más recientes, formas de dis-
tintos dialectos (básicamente el (dialecto es el jónico, pero hay for-
mas que coinciden con los dialectos eolios o con el dialecto micénico
y arcadio-chipriota y grafías propias del ático), y formas que no

Page 162

CANTO XI 329

y a que nos maten a uno tras otro? Yo no puedo; mi vigor ya no
es como el que hubo en otro tiempo en mis flexibles miembros.

670 Ojalá fuera joven y mi fuerza persistiera inconmovible,
como cuando entre los eleos y nosotros surgió una contienda

por el robo de una vacada aquella vez que maté a Itimoneo,
el valeroso Hipiróquida que habitaba en Élide,
al llevarme su ganado como represalia. En defensa de sus vacas

675 fue herido entre los primeros por una jabalina partida de mi mano
y se desplomó, y sus huestes de campesinos huyeron despavoridas.
Recogimos de la llanura un botín bastante cuantioso:
cincuenta manadas de vacas y otros tantos rebaños de ovejas,
otras tantas piaras de cerdos y tantos talados hatos de cabras,

680 ademhs de ciento cincuenta yeguas bayas,
todas hembras y muchas con potros bajo ellas.
Todo ello nos fuimos arreando de camino a la nelea Pilo
y de noche llegamos a la ciudad. Neleo tenía el corazón gozoso,
porque a pesar de ir joven al combate habia logrado gran éxito.

685 Al despuntar la aurora, los heraldos con sonora voz mandaron
comparecer a los que eran acreedores en Élide, tierra de Zeus.
Los príncipes pilios se congregaron e iniciaron el reparto:
los epeos tenían deudas contraídas con muchos en comparación
con los pocos que éramos en Pilo, y por ello nos maltrataban.

690 Nos había maltratado el pujante Hércules cuando vino
en los años anteriores y mató a todos los mejores:
doce habíamos sido los hijos del intachable Neleo,
y yo solo quedaba, pues todos los demás habían perecido;
muy engreídos por esto, los epeos, de broncíneas túnicas,

695 nos ultrajaban y maquinaban contra nosotros inicuas acciones.
El anciano una manada de vacas y un gran rebafio de ovejas
escogió, reservándose 'trescientas cabezas con sus pastores;
pues w n él gran deuda habia contraída en Élide, tierra de Zeus:
cuatro caballos triunfadores en certhmenes y ademhs el carro,

700 que habían ido a los juegos, pues por el premio de un trípode

'" Los habitantes de Élide, llamados epeos en otros pasajes.

iban a correr ' 9 5 . Augías, soberano de hombres, allí los habia
retenido y al cochero habia expulsado, triste por los caballos.
El anciano, airado por estos de,smanes de palabra y de obra,
escogió para sí un lote inenarrable y dio lo demás al pueblo
para repartirlo y que nadie se fuera privado del lote adecuado. 705
Nosotros fuimos disponiendo cada cosa y en torno de la ciudad
ofrendamos sacrificios a los dioses. Al tercer día, todos
juntos, numerosos hombres y solípedos caballos, nos invadieron
en masa. Entre ellos venían armados los dos Moliones lg6,
aún niilos y todavía no muy expertos en el impetuoso coraje. 710
Hay una ciudad llamada Trioesia Ig7, escarpada colina lejana,
a orillas del Alfeo, en los confines de la arenosa Pilo;
y la sitiaron, furiosos por arrasarla.
Y cuando ya habían atravesado la llanura entera, ante nosotros
llegó de noche Atenea como mensajera, corriendo desde el Olimpo 715
para dar la alarma, y reunió eri Pilo a la hueste, que no sólo
no mostró desgana, sino gran ansia por combatir. Neleo no me
permitía armarme y me escondi46 los caballos,
pues decía que yo aún desconocía las empresas de la guerra.
Pero aun así sobresalí entre nuestros cocheros, 720
a pesar de ser infante, porque Atenea condujo la contienda así.
Hay un río, el Minieo, que desemboca en la costa
cercana a Arena, donde aguardtibamos la brillante Aurora
los cocheros pilios en tanto afluían las tribus de infantes.
Desde allí, equipados con las amas, en masa 725
llegamos a mediodía al sagrado caudal del Alfeo.

19' Aunque no hay una mención explicita de los juegos de Olimpia en
EUde, es probable que la idea de que los eleos habían robado a Neleo un
carro y cuatro caballos (quizá dos equipos para el mismo carro) proceda
del recuerdo de las celebraciones oüimpicas, que, por otro lado. no tenian
como premio un trípode, sino una corona. Según la tradición conocida por
documentos posteriores a Hornero, 101s juegos fueron fundados por Htrcules
despues de la muerte de Augias.

'% Ctéato y Éurito, mencionados en 11 621, hijos gemelos de Posidón.
197 Debe de ser otro nombre de Trío, en la ribera del Alfeo.

Page 163

CANTO XI 331

Alli hicimos bellos sacrificios en honor del prepotente Zeus,
así como un toro al Alfeo, otro toro a Posidón
y una vaca de la manada a la ojizarca Atenea.

730 Tomamos luego la cena en el campamento divididos en grupos
y nos acostamos, cada uno con sus armas,
a ambas orillas del río. Por su parte, los magnánimos epeos
ya estaban asediando la ciudad, furiosos por arrasarla.
Pero antes se les mostró patente la magna tarea de Ares,

735 pues cuando el sol con su luz sobrepasó el horizonte,
trabamos batalla invocando a Zeus y a Atenea.
Nada más empezar la contienda entre pilios y epeos, fui quien
primero capturó a un hombre y se llevó sus solípedos caballos;
fue al lancero Mulio. que era yerno de Augías,

740 pues tenía por esposa a su hija mayor, la rubia Agamede,
que conocía tantas medicinas como cría la ancha tierra.
SegUn se acercaba, le acerté con la lanza, guarnecida de bronce.
Se desplomó en el polvo, y yo salté dentro de la caja del carro
y me planté con los combatientes delanteros. Los magnánimos epeos

745 huyeron aterrados en todas direcciones al ver caer al guerrero
que era el jefe de los cocheros y sobresalía en la lucha.
Mas yo arremetí contra ellos, semejante a un oscuro vendaval,
y capturé cincuenta carros y, a ambos lados de cada uno,
a dos hombres hice morder el polvo, doblegados bajo mi lanza.

750 Y entonces habría arrasado a los dos Molíones, hijos de Áctor,
si su padre, el sacudidor de la tierra, seiior de anchos dominios,
no los hubiera salvado del combate tapándolos con tupida bruma.
Aquel día Zeus otorgó a los pilios una gran victoria,
pues los estuvimos persiguiendo a través de la vasta llanura,

75s matando a los hombres y reuniendo sus bellas armas,
hasta que penetramos con los carros en Buprasio, rica en trigo,
en la región de la roca Olenia el lugar que colina de Alesio
llaman. Desde allí Atenea hizo que la hueste volviera atrás.
Alli maté y dejé al último guerrero. Los aqueos de regreso

7 m de Buprasio guiaron a Pilo los ligeros caballos y todos daban
gracias entre los dioses a Zeus y a Néstor entre los hombres.

Así era yo, si este pasado alguna vez ocurrió. Pero Aquiles
va a ser el único que se beneficie de su bravura. Estoy seguro
de que se arrepentirá y llorará mucho cuando la hueste perezca.
¡Mi tierno amigo! A ti fue a quien Menecio confió sus encargos 765
aquel día en que te envió de Ftía ante Agamenón.
Ulises, de la casta de Zeus, y :yo estábamos allí dentro
y escuchamos muy bien todo lo1 que en el palacio te encomendó.
Habíamos llegado a las bien habitadas moradas de Peleo
mientras reclutábamos la hueste por Acaya, nutricia de muchos. 770
Y fue entonces cuando allí dentro hallamos al héroe Menecio,
a ti, y a Aquiles al lado. Peleo, el anciano conductor de 'carros,
asaba en honor de Zeus, que se deleita con el rayo, pingues
muslos de buey en la cerca del patio y tenía una áurea copa para
verter libaciones de rutilante vino sobre las ardientes víctimas. 775
Los dos os ocupabais de la carne del buey, y fue entonces
cuando nos presentamos en el pórtico. Saltó atónito Aquiles
y nos condujo de la mano al interior, nos invitó a tomar asiento
y sirvió los ricos presentes que son debidos a los huéspedes.
Después de deleitarnos con la comida y la bebida, 780
yo tomé la palabra el primero para invitaros a acompafíarnos;
ambos aceptasteis gustosos, y ailos os dieron muchos encargos.
El anciano Peleo encomendó a su hijo Aquiles 19'
descollar siempre y sobresalir por encima de los demás,
y a ti Menecio, hijo de Áctor, te hizo estas recomendaciones: 785

'¡Hijo mío! Por linaje Aquiles es superior;
pero tú tienes más edad, aunque él en fuerza sea muy superior.
Por eso dirígele sagaces palabras y dale buenos consejos
y buenas indicaciones. Él te hará caso, pues es para su bien' 199.

Eso te encomendaba el anciano, y tú lo olvidas. Mas aún ahora 790
deberías decir eso al belicoso Aquiles a ver si te hace caso.

19' Vease IX 254 ss., donde Ulis,es recuerda los encargos que Peleo hizo
a Aquiles al partir.

1 9 9 El papel de consejero le fue atribuido a Fknix, según este mismo cuen-

ta en IX 442 SS.

Page 324

427, 449, 490, 524, 624, 631,
688, 732, 766, 794, 796, 812,
818, 825, 837; XIV 19, 27, 54,
69, 85, 120, 160, 173, 193, 203,
213, 224, 236, 247, 250, 252,
265, 286, 293, 312, 341, 359,
414, 417, 425, 434, 522; XV
4, 15, 67, 68, 85.97, 101, 104,
117, 122, 131, 146, 147, 154,
175, 188, 192, 194, 202, 220,
239, 242, 293, 310, 340, 372,
377, 379, 461, 489, 490, 567,
583, 593, 599, 611, 652, 694,
719, 724; XVI 5, 37, 49, 51,
97, 121. 126, 227, 232, 233,
241, 249, 253, 298, 365, 386,
522, 535, 567, 571, 604, 638,
644, 658, 666, 678, 688, 707,
720, 799, 804, 845; XVII 12,
19, 34,46, 176, 198, 238, 251,
321, 326, 331, 400, 402, 409,
498, 545, 548, 566, 627, 630,
632, 645, 652, 679, 685, 702,
705; XVIII 75, 116, 118, 168,
181, 184, 228, 241, 292, 305,
343, 356,431; XIX 40,48, 87,

91, 95, 112, 120, 121, 137, 141,
197, 204, 224, 254, 258, 270,
273, 310, 364, 384; XX 4, 11,
19, 92, 107, 155, 160, 177, 192,
194, 215, 234, 240, 242, 354,
386, 388, 413, 428, 440, 445;
XXI 2, 17, 39, 49, 67, 75, 83,
138, 149, 161, 187, 189, 190,
191, 193, 198, 223, 229, 250,
265, 273, 290, 359, 388, 401,
416, 420, 438, 444, 479, 484,
499, 505, 545, 570, 579, 581;
XXII 102, 172, 182, 205, 221,
226. 256, 280, 302, 326, 330,
364, 366. 376, 393, 395, 403,
455; XXIII 24, 36, 43, 136,
140, 185, 193, 294, 299, 307,
333, 346, 534; 555, 594, 723,
724, 729, 759, 765, 778, 828,
838, 839, 889; XXIV 22, 50,
64, 88, 100, 133, 151, 169, 173,
175, 180, 194, 241, 249, 287,
296, 301, 308, 314, 331. 390,
513, 527, 529, 553, 561, 570,
586, 593. 596, 635, 657, 668,
693, 803.

~NDICE (GENERAL

Págs.

1. Noticias de otros poemas épicos en la IIiada
y en la Odisea . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

a) La épica en Homero, 10. - b) Temas tradi-
cionales, 12. - c) Los personajes, 12. - d) Los mo-
tivos, 13. - e) Los efectos del canto épico, 14. -
f ) La I l í í a y las noticias sobre la épica en Homero,
15. - g) Noticias sobre otros poemas épicos, 16.

11. La tradición épica en Grecia . . . . . . . . . . .
a) Las fórmulas, 17. - b) Las propiedades de los

sistemas de fórmulas, 19. -'c) Escenas típicas, 21. -
d) Estructura narrativa, 23. - e) Temas y motivos,
25. - f) La lengua, 2'1. - g) El verso, 28. - h) Los
datos de la literatura comparada, 29.

' ,$III. La prehistoria de la tradición épica . . . .
a) La historicidad de fa guerra de Troya, 32. -

b) La Ilíada y el mundo micénico, 34. - c) La Ilíada
y la 'Edad Oscura', 42. - d) La Ilíada y la época
posterior a la colonización jónica, 43. - e) Los ele-
mentos 'recientes', 44. - f) La 'traditio' btica, 46. -
g) La Ilíada como fucnte para la historia de Grecia,
46.

Page 325

Págs .

. . . . . . . . . La individualidad de la Zlíada 48
a) La extensión monumental. 48 . - b) Unidad

temática. 50 . - c) Digresiones del tema central. 5 1 . -
d) Procedimientos para crear incertidumbre en el
relato. 52 . - e) La conexión de los episodios. 53 . -
f) La cólera de Aquiles como símbolo de la guerra
de Troya. 56 . - g) Eliminación de elementos de la
leyenda troyana ajenos al tema central. 58 . - h)
La eleyación de las acciones de los personajes. 59 . -
i) Los héroes y su destino. 61 . - j) Los dioses. 63 . -
k) El estilo. 63 .

V . La cuestión homérica . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
a) Las fuentes antiguas sobre la vida de Ho-

mero. 65 . - b) La tradición homérica en Atenas.
71 . - c) La difusión del texto escrito en la Anti-
güedad. 72 . - d) La «redacción» pisistrática. 74 . -
e) La cuestión homérica desde el siglo XVIII. 76 (1 .
Las contradicciones e inconsistencias en el conteni-
do. 76 . - 2 . Los datos dialécticos jónicos. 76 . -
3 . La geografía. 78 . - 4 . Las representaciones ce-
rámicas. 78 . - 5 . La literatura comparada. 79 . -
6 . El incierto papel de la escritura en la difusión
de la Ilíada. 881) .

VI . La transmisión del texto de la Iiíada . . . 83
a) La difusión en la época arcaica. 83 . - b)

La tradición del texto en la época clásica. 86 . -
c) Las ediciones de las ciudades. 90 . - d) Los pa-
piros . 90 . - e) Las ediciones alejandrinas; 91 . - f)
Los escolios. 95 . - g) La transmisión en Bizancio.
98 .

. . . . . . . . . . . . . VI1 . La influencia de la Zlíada 99
VI11 . Bibliografía básica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100

Págs .

CANTO 1 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
CANTO 11 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123
CANTO 111 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 151
CANTO IV . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 167
CANTO V . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 185
CANTO VI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . - . 213
CANTO VI1 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 230
CANTO VI11 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 246
CANTO IX . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 265
CANTO X . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 288
CANTO XI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 307

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . CANTO XII 334
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . CANTO XIII ., 349
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . CANTO XIV ., 375

CANTO XV . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 392
CANTO XVI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 415
CANTO XVII . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 442
CANTO XVIII . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 466

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . CANTO XIX 487

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . CANTO XX 501
CANTO XXI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 518

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . CANTO XXII 538
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . CANTO XXIII 555
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . CANTO XXIV 584

IX . Nota a la traducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . 102

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