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TitleLevoratti, Armando J. Comentario Bíblico Latinoamericano. Antiguo Testamento Vol. II - Libros Proféticos y Sapienciales
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                            Comentario Bíblico Latinoamericano: Antiguo Testamento. Vol. II: libros proféticos y sapienciales
	Página legal
	Contenido
		Colaboradores
		Abreviaturas bíblicas
		Prefacio
		Artículos generales
			Exégesis patrística
				Aspectos de la hermenéutica patrística
				Una visión patrística del plan salvífico de Dios
				De la exégesis patrística a la hermenéutica actual
			Biblia y evangelización
				La evangelización en el conflicto de las interpretaciones
			Biblia y literatura
				La Biblia como obra literaria
				Los géneros literarios
				Los textos poéticos de la Biblia
				La interpretación de las parábolas a través del tiempo
			Teologías de los pueblos originarios
				Teologías indias de hoy
				Pueblos de la Biblia y pueblos indios de hoy
				Procesos religiosos y reelaboración teológica
			Arqueología e historia
				Biblia y arqueología
				Los orígenes de Israel
		Comentarios al Antiguo Testamento (...)
			Introducción: El cumplimiento de las Escrituras en Cristo
			Los escritos proféticos
				Isaías
				Jeremías
				Baruc
				Carta de Jeremías (Baruc 6)
				Ezequiel
				Oseas
				Joel
				Amós
				Abdías
				Jonás
				Miqueas
				Nahum
				Habacuc
				Sofonías
				Ageo
				Zacarías
				Déutero-Zacarías
				Malaquías
			La apocalíptica y el libro de Daniel
				La literatura apocalíptica
				Daniel
				Salmos
				Job
				Proverbios
				Cantar de los Cantares
				Eclesiastés o Qohélet
				Lamentaciones
				Sabiduría
				Eclesiástico o Sabiduría de Ben Sirac
                        
Document Text Contents
Page 488

En Éx 18,13-27, Jetró da instrucciones a su
suegro Moisés sobre cómo comportarse para
cumplir con sus funciones de juez, tarea que,
con el aumento de la población en el desierto,
se ha multiplicado hasta volverse insoportable
para un solo hombre. A Moisés se sugiere asu-
mir solamente la tarea de esclarecer (interpre-
tar) los decretos y las leyes, y de este modo in-
dicar el camino que el pueblo debe seguir (Éx
18,20). En contraposición a Éx 20,15-16, que-
da claro que Moisés se debe deshacer de sus
funciones de mediador para pedir una deci-
sión divina, o de «juez» entre las partes, o de
maestro que simplemente «enseña» las leyes.

En 2 Re 6,10 el verbo advertir es introducido
en un relato sobre el profeta Eliseo (2 Re 6,8-
23) como una corrección teológica que eleva al
profeta de su condición de «visionario», con
capacidades casi mágicas, al de una persona de
aguda visión, capaz de juzgar y actuar en situa-
ciones problemáticas, civiles o religiosas.

En 2 Cr 19,10 el verbo indica la capacidad
de un tribunal superior para interpretar leyes,
decretos, disposiciones y sentencias, cuando
estas parecen estar en conflicto.

El «advertir» en Ez 33 (y 3), dicho del pro-
feta, se refiere por tanto a una función inter-
pretativa que hace del profeta, no un simple
transmisor de órdenes divinas ni un maestro
de las enseñanzas recibidas, sino un verdade-
ro exégeta de la palabra de Dios y de la situa-
ciones humanas.

Ez 33,10-11 se concentra en la conversión,
que el pueblo considera imposible (nuestros
pecados están sobre nosotros) y por el contra-
rio YHWH afirma como posibilidad.

El v. 11 resume de modo afirmativo y con
una fórmula de juramento la voluntad del Se-
ñor de la conversión del malvado que en 18,23
se expresaba como una pregunta retórica. La
exhortación a la conversión («convertíos») se
expresaba en 18,31 como exhortación a la re-
novación del corazón y del espíritu. En ambos
casos se concluía otra vez con una pregunta
retórica: 33,11: «Por qué os obstináis en morir,
Casa de Israel?» / 18,31: ¿Por qué habrías de
morir, Casa de Israel?».

En Ez 33,12-20 el interés se desplaza ligera-
mente hacia el tema de la responsabilidad per-
sonal, que incluye la coherencia y la reversibi-
lidad del comportamiento humano delante de
Dios y la consiguiente reacción de este.

La posibilidad de conversión o corrupción
(33,12-16) se sitúa mejor en Ez 18, que presen-
ta un panorama completo de las relaciones
morales con Dios (responsabilidad generacio-
nal y responsabilidad dinámica o permanente).
Esta impresión es confirmada por Ez 33,15: el
ejemplo del hombre honesto que devuelve la
fianza que había exigido, restituye lo robado,
practica los preceptos que dan vida y no hace
mal alguno, queda como un ejemplo aislado.
En Ez 18, en cambio, las listas de comporta-

mientos pecaminosos cometidos (o no cometi-
dos) por las tres generaciones consideradas in-
cluyen siempre el tomar y restituir la prenda
empeñada, el robar y devolver lo robado.

La problemática de la voluntad del Señor
de salvar y no de condenar encuentra también
un lugar más coherente en Ez 18 que en Ez 33.
En Ez 18 el interés por la conversión lleva ló-
gicamente a la discusión de la razón por la
cual el Señor «no recuerda» la maldad de
quien se ha convertido. Ez 33,17-20 (paralelo
a 18,25-29) reafirma de modo quiástico y con-
ciso la justicia del actuar de YHWH.

En conjunto, Ez 33,10-20 parece inspirado
por 18,21-32, donde la problemática de la co-
rrupción, conversión y justicia encuentra un
lugar más adecuado. El pensamiento del vigía,
sobre el cual insiste Ez 33,1-9, habría suscita-
do la necesidad de reafirmar la responsabili-
dad personal, que no puede esconderse en la
culpa del vigía que no «advierte» al pueblo.

Ez 3,16b-21 parece el texto más tardío, ins-
pirado por Ez 33,8-9 y reelaborado según la ne-
cesidad del momento. Esos versos interrumpen
la secuencia natural de 3,16a con el v. 22, y pa-
recen un esfuerzo no bien logrado de síntesis
entre la problemática de la conversión y la del
vigía (véase antes la explicación de Ez 3).

Ez 33,21-22 interrumpe esta discusión moral
con una noticia histórica sobre la llegada un fu-
gitivo de Jerusalén que trae la noticia de la caí-
da de la ciudad. Esta llegada coincide con el fin
de la mudez del profeta, que había sido impues-
ta en 3,26-27, y cuyo final había sido anunciado
en 24,26-27. La fecha indicada (el día cinco del
décimo mes del año doce de la deportación) es
interpretada por algunos autores como año on-
ce. De este modo la fecha coincidiría con la in-
formación de 2 Re 25,2 y con Ez 26,1. Ezequiel
habría recibido la noticia de la caída de Jerusa-
lén cinco meses después de la misma, y no un
año y medio después de los acontecimientos.
Nuestro conocimiento sobre la frecuencia y du-
ración de los viajes entre Jerusalén y Babilonia
permite también la primera hipótesis.

Desde el punto de vista de la composición
del libro, entre el anuncio y el efectivo final de
la mudez se interponen los oráculos contra las
naciones (caps. 25-32), que según las instruc-
ciones de YHWH el profeta habría debido pro-
nunciar.

La disputa sobre la posesión de la tierra
(33,23-29) tiene semejanza con la de Ez 11,14-
21. Pero mientras en esta se insistía sobre los
derechos de la población exiliada después de la
purificación que el mismo exilio habrá produ-
cido, en 33,23-29 se contradice el principio que
arguyen («Abraham era uno, nosotros somos
muchos»). Tal como había ocurrido después de
la primera deportación (cf. Ez 11,3), ahora que
la ciudad ha caído, los judíos residentes preten-
den reivindican derechos de propiedad sobre
los bienes de los deportados, propiamente so-

455 EZEQUIEL

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