Download Lippmann Walter - La Opinion Publica.pdf PDF

TitleLippmann Walter - La Opinion Publica.pdf
File Size1.6 MB
Total Pages436
Document Text Contents
Page 2

Prólogo





WALTER Lippmann eligió para este libro un título

deliberadamente anodino, precisamente por la naturaleza explosiva de

su contenido. Desde su publicación en 1922, esta obra ha molestado,

provocado e incluso indignado a sus lectores ininterrumpidamente a lo

largo de innumerables ediciones. La opinión pública y las tesis que

propone constituyen en la actualidad parte esencial de nuestro

vocabulario político. Aún hoy continuamos debatiendo estos conceptos

con la misma intensidad con la que se debatieron cuando se

desarrollaron por primera vez, debido a que inciden en la esencia

misma de la teoría democrática y de nuestra fe en el funcionamiento de

los gobiernos representativos. Publicado en una época en la que apenas

se había comenzado a estudiar la psicología política, este libro traspasó

los límites de la ciencia política tradicional, abriendo nuevas líneas de

investigación. A su paso surgió una auténtica industria de encuestas de

opinión, cursos y revistas académicos, fundaciones, institutos e incluso

títulos de posgrado.

Lippmann apenas contaba 32 años cuando escribió este histórico

estudio, pero ya había publicado tres libros sobre política y diplomacia,

además de un análisis sobre la cobertura informativa de la Revolución

Rusa. En Liberty and the News llegó a la conclusión de que las crónicas

de prensa sobre uno de los acontecimientos con mayor trascendencia

de su siglo contenían errores y tergiversaciones, y no se basaban en

hechos, sino en las "expectativas de quienes integraban la industria del

periodismo". Lippmann no se limitó a formular esta sencilla crítica a

propósito de la objetividad de la prensa, sino que planteó un problema

de fondo: ¿cómo van a obtener los ciudadanos la información que

necesitan para efectuar juicios políticos racionales, si no pueden confiar

en la prensa? Sostenía que la información ecuánime resulta esencial,

porque "en los estados modernos, las decisiones no se toman por la

interacción de las cámaras legislativas y el ejecutivo, sino de éste y la

Page 218

original de la guerra se había debilitado; la unión sagrada se había

deshecho. Las divisiones verticales abiertas a lo largo de la batalla se

resquebrajaron por la mitad por culpa de una serie de brechas

horizontales que se abrieron de manera imprevista. La crisis moral de

la guerra se había adelantado a las decisiones militares. El Presidente

Wilson y sus asesores se dieron cuenta. Naturalmente, no conocían la

situación detalladamente, pero eran conscientes de cuanto hemos

esbozado aquí.

También sabían que los gobiernos aliados estaban unidos por

una serie de compromisos que tanto literalmente como en espíritu eran

contrarios a la concepción popular de los motivos de la guerra. Las

resoluciones de la Conferencia Económica de París fueron,

naturalmente, del dominio público. Por otro lado, la red de tratados

secretos había sido publicada por los bolcheviques en noviembre de

1917.108 La multitud sólo conocía su contenido vagamente, pero lo

suficiente para concluir que no encajaban con el idealista lema de la

autodeterminación, la no anexión y la no inmunidad. La inquietud

popular tomó forma al preguntarse cuántos miles de vidas inglesas

valían los territorios Dálmatas y los de Alsacia-Lorena; cuántas vidas

francesas valían Polonia o Mesopotamia. También los estadounidenses

se preguntaban cosas similares. Toda la causa aliada se puso a la

defensiva por haberse negado a participar en Brest-Litovsk.

Ningún líder competente ignoraba el estado mental de extrema

sensibilidad que rodeaba estas cuestiones. Lo ideal hubiese sido que

los Aliados hubieran reaccionado con su unidad de acción, pero

cuando se consideró la posibilidad durante la Conferencia de los

Aliados de octubre, quedó demostrado que tal unidad resultaba

imposible. No obstante, cuando llegó el mes de diciembre la presión

era tal, que George y Wilson se vieron obligados a dar respuestas por

separado. La forma elegida por el presidente fue una declaración de

condiciones de paz dividida en catorce puntos. Su numeración fue una

estratagema a favor de la precisión. Desde el primer momento

pretendió dar la impresión de que se trataba de un documento formal.

Page 219

Asimismo, la idea de enumerar "condiciones de paz" en vez de

"objetivos de guerra" surgió de la necesidad de proponer una

alternativa a las negociaciones de Brest-Litovsk. Dichas condiciones

tenían por objeto competir por la atención general y sustituir el

espectáculo de las negociaciones ruso-alemanas por un espectáculo

mucho mayor: un debate de dimensiones mundiales.

Una vez captado el interés del mundo entero, sería necesario

conservar su unanimidad a la vez que se garantizaba su flexibilidad,

debido a que la situación ofrecía diferentes posibilidades y todas ellas

debían considerarse. Los términos de las condiciones de paz debían ser

de tal naturaleza, que la mayoría de los Aliados considerase que valían

la pena. Debían, pues, cumplir las aspiraciones nacionales de cada

pueblo, pero al mismo tiempo debían limitarlas, de manera que

ninguna nación se sintiese instrumento de las demás. Por tanto, las

condiciones debían satisfacer los intereses oficiales de manera que no

se provocara la desunión oficial, pero simultáneamente debían respetar

las concepciones populares, de manera que se frenase la

desmoralización. Tenían, pues, que preservar y confirmar la unidad de

los Aliados en el caso de que la guerra se prolongase.

Sin embargo, el texto también debía permitir que, llegado el caso,

resultase posible fundamentar una posible paz en las condiciones

enumeradas, de manera que siel centro y la izquierda alemanes

llegaban a revelarse, tuvieran un texto con el que golpear a la clase

gobernante. En consecuencia, el documento debía acortar distancias

entre los gobernantes aliados y los ciudadanos, ensancharlas entre los

gobernantes alemanes y su pueblo, y establecer una línea de

comprensión mutua entre los aliados, los alemanes contrarios a la

postura oficial y los pueblos sometidos de Austria-Hungría. Los

Catorce Puntos fueron, pues, una propuesta audaz a fin de establecer

un punto de partida que sirviese a todos como referencia. Se trataba de

dejar abiertas todas las puertas: si un número suficiente de individuos

del bando enemigo estuviesen dispuestos, llegaría la paz, pero de lo

contrario sería mejor que los aliados estuviesen preparados para hacer

Page 435

su descubrimiento había sido un fraude. Cuando este libro se escribió,

el "hallazgo" aún se daba por cierto. (N. del T.)203 Véase, por ejemplo, el

discurso del Presidente de la Asociación de Filósofos Americanos,

Ralph Barton Perry, pronunciado el 28 de diciembre de 1920 y recogido

en las Actas de la Vigésima Reunión Anual204 Véase el capítulo 12205 No

estoy usando el término índice en el sentido estrictamente técnico de la

palabra, sino para denominar cualquier sistema de medición

comparativa de los fenómenos sociales.206 Véase, por ejemplo, An índex

Number,for State School Systems, por Leonard P. Ayers, Russell Sage

Foundation, 1920. El principio de la cuota se aplicó con éxito en las

campañas de los "Bonos para la Libertad" y, bajo circunstancias mucho

más difíciles, por el Allied Maritime Transport Council.207 Los servicios de

este tipo entre asociaciones comerciales se han desarrollado

extraordinariamente. La investigación de 1912 sobre el sector

inmobiliario de Nueva York puso de manifiesto las posibilidades de

uso fraudulento.208 "The Reorganization of Local Government"

(capítulo 4), en A Constitution for the Socialist Commonwealth of Great

Britain.209 Véase H. J. Laski, The Foundations of Sovereignty, y otros

ensayos, en particular: "Union Among Self-governing Groups",

"Problems of Administrative Areas", "The Theory of Popular

Soverignty" y "The Pluralistic State".210 Modern Democracies, Vol. 1, pág.

159.211 Id., nota a pié de la página 158212 Véase el capítulo 20.213 Para

obtener una brillante exposición sobre el riesgo asociado al empleo

incorrecto de tales cifras y "pseudo-principios", véase el artículo

titulado "The Cost of Living and Wage Cuts", publicado en the New

Republic el 27 de julio de 1921, por el Dr. Leo Wolman. Esta advertencia

reviste una especial importancia, porque su autor es un estadístico y

economista que ha hecho mucho por mejorar la técnica de los

conflictos laborales.214 Tal y como lo expresó Lowell en su Public

Opinion and Popular Government.215 República. Libro V; traducción de

Patricio de Azcárate.216 Libro VI.217 Libro VI.218 Véase H. G. Wells en los

primeros capítulos de Mankind in the Making.219 Lógicamente, cuanto

mejores sean los análisis de inteligencia que lleven a cabo las

instituciones, menos probabilidades habrá de que la humanidad

Similer Documents