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TagsQuran Existence Truth Forgiveness
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LO IMPRESCINDIBLE

IBN AL ARABI

A Allah, el Altísimo, son debidas todas las alabanzas y

agradecimientos. Que sus bendiciones y salutaciones sean sobre Su

Mensajero, la descendencia de éste y sus compañeros.

Esta corta guía es una respuesta a alguien que desea seguir

el camino del Islam, la esperanza y el amor, para que pueda llegar a

ser completo y perfecto tal como fue creado. Fue escrita para

contestar a sus preguntas sobre lo que debe creer y lo que debe hacer

al principio, con prioridad a cualquier otra cosa.

A ti, que anhelas la belleza eterna, viajero por la senda del

deseo verdadero, que Allah te conceda que consigas conocer cuál es

el camino recto, lo encuentres y los sigas. Que te emplee a ti ya

nosotros en acciones que Le agraden y que se hagan por amor a Él.

Pues el comienzo, el fin y lo que se halla en medio, así como el

éxito en todo ello, Le pertenecen sólo a Él; el camino y los medios

para la salvación y la felicidad eternas consisten en acercarse a la

Verdad. Allah mismo nos enseña el significado de Su inmediata

cercanía a nosotros. Nos enseña enviando a Sus profetas. Decimos:

«Creemos: ésta es la Verdad. Lo aceptamos y lo confirmamos». La

única cosa que nos queda entonces por hacer es seguir Sus

enseñanzas y el ejemplo de Su Profeta.

Primero, debes creer en la unidad y singularidad del Uno, el

Cual es antes del antes y después del después, Quien nos creó a

nosotros ya todas las otras cosas. No has de asociar .a Él nada que
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no sea propio de la pureza de Su esencia. Él mismo nos dice en Su

Libro revelado:

«Si hubiera habido en ellos [en los cielos y en la tierra

otros objetos de adoración distintos de Allah, se habrían

corrompido [cielos y tierra, pues se habría seguido el caos]».

[Corán 21:22].

Las voluntades de muchos creadores chocarían y' se

anularían, no permitirían que nada existiese u ocurriese. Por lo tanto,

si nosotros y toda la existencia existimos, es porque Él, el Uno y

Único Creador, existe y no tiene a nadie asociado con Él.

Tú que tienes naturaleza bella y corazón puro, no discutas,

ni comentes, ni siquiera hables con las personas que Le atribuyen

iguales a Allah. No sirve de nada intentar convencerles. Hasta los

que niegan habrán de admitir al final:

«Si les preguntas: ¿ Quién ha creado los cielos y la

tierra?, seguro que dicen: Allah». [Corán 31:25]

Ellos también admitirán finalmente que una fuerza

desconocida es el creador inicial de la creación; pero, agregarán a Él

más creadores. La diferencia con los creyentes es que ellos suponen

que otros, de entre los creados, pueden también crear. No tienes que

demostrarles la existencia de Allah: que demuestren, si pueden, la

existencia de Sus socios.

Este consejo es suficiente para ti sobre el tema de profesar

la unicidad de Allah. El tiempo es valioso: no puedes malgastarlo. Si

la mente ha llegado a un estado en el que está libre de duda y el

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Juez Absoluto, que padeciesen la maldición de la mezquindad.

Como consecuencia de dicha maldición, los egipcios estuvieron

aquejados de mezquindad y envidia. Los pobres y los débiles morían

de hambre. Allah juzgó al Faraón ya sus seguidores, y los condenó

al castigo por culpa de su avaricia.

      Aquellos sobre quienes ha caído la maldición de la

mezquindad no escuchan las palabras del Profeta (que la paz y las

bendiciones sean sobre él) cuando dijo:

«Allah tiene a dos ángeles junto a Él que ruegan todas las

mañanas: 'Oh Señor, aumenta tus dádivas para con los que dan y

quítales lo que tienen a los que lo guardan'».

Cuando Abu Bakr (Allah haya quedado complacido con él)

deseó donar cuanto poseía y lo trajo todo a la presencia bendita de

nuestro Maestro, el Mensajero de Allah (s.a.s.), éste preguntó:

«¿Qué has reservado para el mantenimiento de tu familia?». A lo

que aquél respondió: «Les dejo bajo el cuidado de Allah y de su

Mensajero». Cuando 'Umar (Allah haya quedado complacido con

él) trajo la mitad de su fortuna para donarla y se le hizo la misma

pregunta, contestó: «He dejado la mitad de mis bienes para el

sustento de mi familia». El Profeta (s.a.s.) les dijo: «La diferencia

entre vosotros dos está en concordancia con vuestra respuesta a mi

pregunta» .

Quien da de lo que tiene para su sustento consigue del

Sustentador Último más de lo que ha dado. El avaro, además de su

pecado de avaricia, comete el de acusar el Altísimo de mezquindad,

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